
"La juventud es un disparate; la madurez, una lucha; la vejez, un remordimiento" - Benjamin Disraeli
Voy caminando en un túnel, con una luz al fondo, la cual no puedo alcanzar. Me empiezo a desesperar y mis pasos se empiezan a desordenar. Corre el sudor por mi frente y me toca los ojos. Me detengo a limpiármelos, sin darme cuenta me caigo y me golpeo la cabeza. Mientras estoy tirado en el suelo recuerdo que esto me solía suceder antes... pero a ese recuerdo no le doy mucha importancia y me paro.
Veo a mis amigos jugando en el jardín cerca del condominio y me les uno, al acercarme miro y me siento tan feliz de estar ahí. El tiempo corre sin que me de cuenta y ya había caído la noche, me fui a mi casa, donde me esperaban mi mamá, papá y mi cama. Todo ocurre como siempre, pero mamá se dio cuenta de algo que yo no había hecho...
- Hijo mío ¿Qué te paso en las rodillas?- dijo con la amparadora voz de una madre.
- Seguramente me caí...- respondí